I survived lake Bodom

Ayer hicimos una excursión al lago Bodom unos cuantos de Maininkitie (la calle en la que vivo) . En mi caso era una cita ineludible, para los otros era la excusa perfecta para hacer algo un viernes por la tarde, antes de salir por ahí de fiesta.

De tal modo que allá fuimos. Lo cierto es que me sorprendió la buena acogida que tuvo la idea, ya que no dejaba de ser un viaje un tanto largo (45 min. de bus) para ver un simple lago. Sin embargo acabamos siendo unos cuantos: François, Alberto, William, Luis, Benedikt, Joseph y yo.

Una vez en el autobús viene el dilema que nos asalta cada vez que vamos a un sitio nuevo ¿donde nos bajamos?. Gran dilema que, como siempre, se acabo resolviendo con un “cuando veamos el lago le damos al botón, que ya habrá una parada más adelante”. Con estas que, viendo el lago entre los árboles, corremos prestos a darle al botón de stop, con tan buena suerte que la siguiente parada estaba poco menos que en mitad del bosque, a unos quinientos metros de la “supuesta” entrada al lago (digo supuesta porque en Finlandia no he visto aún ninguna valla en el bosque, ni nada que se le parezca).

Después del paseo entre la maleza (soy un exagerado, fueron solo 3 min.) llegamos a una especie de caseta de alquiler de canoas (por supuesto cerrada) y a una playa pequeña con un embarcadero igual de pequeño. El agua parecía más bien puré de verdura, no solo por lo verde sino por lo espeso. ¡Y se supone que en verano la gente se baña aquí!, ¡pero si seguro que flotas como en el mar muerto!.

En fin, después de desechar la idea de bañarnos, decidimos empezar a andar lo más  cerca de la orilla posible, lo cual es solo un decir porque al poco rato tienes que empezar a internarte en el bosque, dejando la orilla bastante lejos.

Al final todo acabó convirtiéndose en una excursión por el bosque, más que en un paseo por el lago, pero estuvo gracioso. Descubrimos numerosos restos orgánicos procedentes de algún animal de la familia de los equinos (léase mierda de caballo), luego nos dimos cuenta de que estábamos en una ruta destinada precisamente al uso de estos animales :S

Al cabo de un rato de andar por el bosque bastante perdidos (aunque uno ya se vaya acostumbrando a esa sensación) encontramos un camino que parecía conducir de nuevo a la orilla del lago. No obstante, justo a la entrada del sendero, pudimos observar que había un buzón de correos. Efectivamente, después de andar un rato aparece ante nosotros lo que tenía el aspecto de ser una casa privada, seguramente propiedad de algún personaje solitario (porque hacerse una casa a la orilla de un lago en semejante lugar es para que te guste poco la gente, desde luego).

Ni cortos ni perezosos atravesamos el patio de la casa (ya digo que aquí no se estila mucho el uso de vallas ni cercados), llegamos lo que parecía un campo de cultivo recién segado y, después de atravesarlo en dirección al lago, nos encontramos con un camino hecho de maderas y tablones cuidadosamente clavados unos a otros. Tras debatir la conveniencia o no de seguir adelante se decidió, por supuesto, el continuar hasta donde el camino nos permitiese, pero el camino se adentraba entre juncos, altos como una persona, que crecían ya dentro del agua. Este detalle, unido a los fuertes balanceos que padecíamos,  nos hizo darnos cuenta de que el único sustento de las maderas que pisábamos era la vegetación acuática que crecía en el lago y la propia flotabilidad de la madera. A pesar de todo seguimos adelante hasta dar con el final del camino. Allí nos encontramos con un diminuto embarcadero con una barquita amarrada a él.

Después de las correspondientes fotos y gracias decidimos que ya estaba bien por hoy y nos dimos media vuelta en dirección al camino principal.

Para volver a casa optamos por seguir nuestro instinto (algo poco recomendable, pero la mar de divertido). De tal forma que acabamos en una carretera que afortunadamente contaba con una parada de autobús, lo cual nos llenó de alegría y mitigó nuestro cansancio.

Poco duraron las risas. Después de esperar un rato nos dimos cuenta de que era ya demasiado tarde y que no habría más autobuses de esa linea. Preguntamos a dos simpáticas señoras que hacían jogging si teníamos alguna posibilidad de llegar hoy a casa. “You are in a big trouble” fue su contestación, no obstante nos indicaron la parada más próxima de otra linea que podría servirnos.

Al final llegamos a dicha parada, cogimos el autobús y llegamos a casa. Bonita excursión.

Hasta más ver.

~ por lordvenator en Sab 20 Septiembre,2008.

2 comentarios to “I survived lake Bodom”

  1. ” when the calm is setting in
    we’ll watch it swiftly disappear
    Too many years of silence
    soon he’s bound to reappear ”

    *v*v*v*v*v*v*v*v*v*v*v*

  2. “Well done Fernando, well done…”
    Sigo por aquí, leyéndote, al acecho.

    Un abrazo.

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